«SRD: Un acercamiento a Lord de Pleasantville», crónica de Eziongeber Chino Álvarez

He leído por ahí que el cerebro humano tiene tantas neuronas, dendritas y vasos comunicantes como estrellas hay en el cielo. Esto es increíble. Se trata de un concepto imposible de deglutir para un tipo como yo. Por favor, que otros deshuesen las causas, los cómos y los porqués de estas cuestiones tan hondas mientras que le doy chola al relato de mi sueño.

Estoy en un paraje extraño y bien bonito, si. Camino despreocupado  por un suburbio lleno de casas perfectamente alineadas con jardines simétricos y el inconfundible olor de la grama recién cortada. Sou kiut. 

Algunas villas tienen sus picket fences. Otras simplemente no cuentan con verjas protectoras pero todo mundo a lo suyo en su bonitura y en su perfección. Sigo a pedal y bomba por la calle que llaman la Dr. DeWitt Wallace y una señora que atiende los geranios en la entrada de su casa, se voltea a verme y me señala el camino. Yo le respondo educadamente en mi anglicismo criollo: -senkiú, suit old léidi. 

Como es mi sueño, bien pudiera hablar en cuti o en arameo, pero es que se me da muy bien el inglés venezolano, y ahí voy silbando y cantando como los entusiastas enanos de Blancanieves: ¡ ai jó ! ¡ ai jó !   Ahhh… pana, una nota. Qué bien viven los queridos vecinos de Pleasantville, ohh pípol of Pleasantville, localidad perteneciente al Gran Estado de New York. Burda de nice…pero, ya va…en el sueño recuerdo que jamás he estado aquí…es decir, allí… ¿qué carrizo hago yo en Pleasantville, suerte de comarca fotografiada en una revista de Martha Stewart? 

La respuesta, detrás de mi. Alguien me grita afablemente y lleno de contentura: – ¡Ey Chino, dis way bári, camán!

—Sure… pero, ¿quién es usted, ser?

—Let mi introduce maisélf: Soy DeWitt Wallace y estoy aquí para atender tu sueño y todas tus preguntas.

—Ajá, ai gáre…it’s a nightmare pero no me asuste más de la cuenta ser, que no estoy para esos trotes, ser. Por favor, señor, ser.

—Easy, broder, easy. Take a walk with me un pelo and yo talk to you otro tanto.  Ya llegamos a la Villa SRD, mai men.

—SRD…¡claro! usted es DeWitt Wallace, el fundador de la Selecciones del Readers Digest la revista en la que todos los relatos empiezan con: “En cierta ocasión…”. Tanto gusto, ser.

—My pleasure. Dime, ¿cómo está el poeta Pulido? hoy, de cumpleaños, ¿ah? Ya sabes, en el país de los sueños todo se sabe.

—El poeta está muy bien y al pie del cañón, gracias a Dios. Pero no todo se sabe. Yo, por ejemplo, no tengo ni idea de lo que hago aquí, mister Wallace…so, ¿veintinueve millones de personas en todo el mundo compran la revistica todos los meses? ¿Y por qué nunca llegan a treinta?

—Je je je. Beri foni. ¡Ey, look! Derís my lovely wife, Láila. Ella me dijo que vendrías.

—¿Y cómo pudo saberlo, ser?

—Anoche mientras cenábamos, cayó un cuchillo al piso y ella repentinamente exclamó: ¡Ay, DeWitt! ¡Viene un hombre! Láila me confió queique eso dicen en Venezuela…weird, let me tell you.

— Supongo…

—Bueno, a lo que vamos. Recibimos una orden de los Cielos para ayudarlos con la Editorial Ítaca. Le han puesto un mundo, van bien y estarán bien a pesar de los cíclopes y lestrigones que dijo Kaddaffi. 

—Kavafis, ser… 

—Como sea. Chino, el asunto es muy serio. Están frenteando el trabajo de tres potros purasangre: la propia Milagros, Blanca Elena y José. Yadira  tiene excelente estampa pero tú, chamo…tú tienes que aprobar un examencito que te tengo aquí.

—He sufrido, btw.

—Como ves, ante tí hay diez puertas. Cada una corresponde al trabajo impelable, mensual y fijo de nuestra revista. Por decirte, allá está la oficina de Citas Citables. A su lado la de Así es la Vida. Luego vienen Temas de Reflexión, Enriquezca su vocabulario. La de Noticias del Mundo de la Medicina por favor no la escojas porque eres malo en esa vaina: es fácil entender que el universo entero quepa en tu cabeza…

—Naguevoná, ser…

—Ok. Tienes Drama de la Vida Real, Gajes del Oficio, Instantáneas Personales, Apuntes de Todas Partes, Humorismo Militar y La risa, remedio infalible. Tienes que acertar dos opciones de tres pero como se te ocurrió en un relato aquello de que una sardina en realidad es una ballena que ha pasado por un proceso comunista, te faltaría tan sólo completar una. Coño, una mantequilla, ¿qué más quieres? 

—Un Toddy frío.

—¡Qué Toddy chico!

—Es que la Selecciones no es bien vista en la Sociedad de Intelectuales de Altos de La Charneca, SoinaLaChar, ser…

—Tampoco en la Real Logia de los Búfalos Mojados… estarás bien, Chino. Publicarás tu  libro y si te va chévere, haré un condensado de tu obra. Te cobraré cuatro dólares cada cien palabras y vas bien.

—Es decir me gano la distinción de poder pagarle a usted. Coño gracias, ser…pero, ok. Escojo La risa, remedio infalible.

—Muy bien, vamos allá… (pasos, pasos y más pasos, puerta que se abre) Señores escritores: Aquí, El Chino Alvarez. Él les contará un chiste de salón que será la delicia de grandes y chicos. Si aprueba, depinga. Si no…ayyyy. Un chiste de salón. ¡DE SALÓN!… Zámpale, Chino:

—En cierta ocasión…

—¡Ajá! Vas bien. 

—Que en cierta ocasión entró a la librería de la Editorial, Luis Britto García buscando un libro en particular y lo atendió mismamente Milagros Mata-Gil. La mirada de banderillas taurinas de Milagros que se clavan en el pobre hombre, y éste que pregunta por un libro de Kipling. Milagros va por el libro y de regreso le dice a Britto, así en su estilo: Distinguido señor, perdone pero no tengo mucho tiempo para usted. Tenga la bondad de pagar y se me pira porque me faltan: dos correcciones, seis ediciones, un maqueteo, diez correos y llamar al Chino que anda como alumbrao. Son 55$. Caifás, caifás, venga que me voy…

—Es que sólo tengo dos billetes de a 50…

—Ustedes siempre queriendo ganarlas todas, pero conmigo se joden. Deme un billete de 50 y me queda debiendo 5$. Me lo paga después si quiere.

Esto lo hace Britto que  desde la puerta se voltea y le espeta: 

—¿Y usted qué se cree, ah?  ¿Cómo sabe si vuelvo? ¿Qué tal si me atropellan y muero en cuyo caso usted no obtendría el monto restante?

Responde rauda Milagros: 

—Esa señor, sería una pérdida insignificante…

—Chino, qué chiste tan malo chamo.

—Es de salón, ser… ¿Lo quiere más pimientoso?

—¡Guardias, a él! 

—Pero, ¡mister Wallace! ¡Soy venezolano!  ¿Quiere un drama de la vida real? Soy venezolanooo, soy venezolanooo, ¡nooooo!Y así desperté en mi cama. Perlado y con fiebre. He vuelto a mi realidad. Importándome, no me importa na’. Sigo adelante porque en este viaje meteré mis manos en todo sueño que se cruce y junto a Milagros y al lado de todos nuestros amigos, me los beberé. Íntegros. 


Del libro El País de los turpiales, 2.ª edición

Síguenos en FB: Eziongeber Chino Álvarez / Eziongeberalvarezarias.blogspot.com

©2021 Eziongeber Chino Álvarez, texto.


Eziongeber Chino Álvarez. Escritor y humorista venezolano nacido en Caracas, en 1964. Abogado de profesión, ha dedicado gran parte de su vida al cultivo de la lectura y la escritura, en especial de crónicas y relatos. La mayor parte de sus publicaciones se encuentran en Facebook. En los últimos tiempos, ha incursionado en publicaciones especializadas como Letralia y Actualy.es. Su primer libro es El país de los turpiales, publicado por Editorial Ítaca, que es su propio proyecto editorial. La segunda edición fue publicada por FB Libros. Tiene en preparación otros dos libros de crónicas, Resistencias y El cuarto de lo imposible. Además, está escribiendo una novela, Malandro viejo. En su blog eziongeberalvarezarias.blogspot.com se encuentran muchas de sus obras e información sobre el autor.

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