APÁTICO, ANTIPÁTICO, SIMPÁTICO, EMPÁTICO, HEPÁTICO…

Indiferente, odioso, agradable, comprensivo, “higadito” …

Todos “pás”, todos “ticos” (¿costarricenses?)  y… ¡Todos diferentes!

Maravillas del idioma, al que usamos tan mal, cuando hablamos o escribimos, tratando al diamante como si fuera un vidrio cualquiera…

¿Cómo vamos a respetar al otro, si ni siquiera respetamos a nuestro propio idioma…?